martes, noviembre 3

Mente mentirosa

Es cómo despertar de una pesadilla tan lenta y suspendida que se parece a la rutinaria realidad. Una baba espesa, cubierta del más asqueroso calor ciudadano, no sopla un pedo de aire entre los pelos, y cada paso que damos son treinta centímetros menos de caldo. Estábamos, comprendidos él y yo cómo uno solo, entonces, estaba sólo, solamente estaba yo, pero mi mente no. Mi mente rara vez está sola, sino la acompaña la música es la lectura y si no es ninguna de ellas, mi mente se acompaña sola como siempre lo ha hecho y como siempre lo hará. Sólo de solamente no es más que un intento frustrado de despojarnos salvajemente, de nuevo, de nosotros mismos. Quizá sea el único, auque probablemente, de nuevo, me equivoque en pesar que hay un sólo yo dentro de mí.