(Espesas) Grandes gotas de sudor caían por su frente cuando el oficial de rasgos hebreos y acento tucumano miró al hombre de lentes y dijo:
-Buenas tardes señor, ¿me permite ver su documentación? Y después agregó mirando alto:
-Todos los hombre de pié por favor, vacíen sus bolsillos en esta caja.
Una chola-soldado salió de la enorme espalda del gendarme, éste le lanzó una mirada cómplice y acotó:
-Señor, le pedí la documentación, ¿no me escuchó?
(La ambulancia tardó cosa de 15 minutos. Gendarmería se queda con sus pertenencias. Yo con la bolsita que tiró para atrás)