viernes, enero 22

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Gracias por esperar:
Es sabido que en la conglomerada acrópolis a la que estamos atados, encontrar un chofer que sonría cuando detiene el vehículo es casi tan improvable cómo que esperen para arrancar a que la totalidad de nuestro cuerpo se halle dentro de límite de las puertas que, pareciendo automáticas, son manejadas por una impasiente mano humana.
No se los puede embolsar a todos, pero sí que la mayoría, aunque siendo ellos seres con estádos de ánimo que directamente influyen en su manejo, su trato para con nosotros y demás conductores, colegas o no, de vehículos motorizados o de los otros con cordones.

Caucho.-

A mis pies:

Veamos, empezemos diciendo que viviremos, casi siempre, porque hablamos de lo normal, siempre, sobre ellos. Pero qué cosa, es una de las partes no tabues del delicioso cuerpo humano que pocas veces podemos apreciar con totalidad.
Ya lo decidí, mañana voy a poner la punta de esta misma virome sobre la in tersección, cualquiera , que sea de esta hoja, voy a sostenerla fuerte, pero no tanto, lo suficiente para que se deslize como imantada y voy a deja que diga lo que quiera; siempre que la agarro siento que no siente, pienso que no piensa, escribo que no escribe. Bastante estúpido por cierto esto último, escribir que no escribe es como que un mudo diga que no puede habar, un ciego que mire fijo,o que un sordo toque, un toque, un tema de oído.

Sleep