miércoles, noviembre 23

corto

Nunca se trato del cielo y el infierno, ni de espejos y de vidrios, sino de horas de sombra.
la búsqueda sonora de todos los días para ir hasta allá y volver, de salir y entrar, de salir, salir, salir.
no se trataba de comer y cagar y al mismo tiempo estar satisfecho y vacío.
si todo se mueve en ciclos, el agua, el aire, la tierra y hasta el fuego; cuando uno termina da lugar al otro.
ya no es la cosa lo que importa, el individuo se esfumó y dio lugar al todo contenido, respetado y respetuoso.
Inerte bola que se refleja en las malditas baldosas marfil.
hay que pasar por todos los estados, hambre, frió, sueño, molestia, angustia, enojo, bronca, odio, tristeza y miedo.
todos los estados dispuestos en cada esquina, en un llamado con el lujoso beneficio de la duda.
un hola, un adiós
ahora y siempre
horas de sombra, déjenme descansar.