jueves, agosto 26

Tajul Mureina

El sol la abrió, y el olor a talco para perros inundó la cuarto, limpió de vicios el día, la casa y se coló, raudo, en cada rendija del cerebro adormecido; le dijo cosas al oído, pero ella no escuchó. Soñaba con castillos de arena con pasillos de aire, correr en paz, salir un poco de la casa. Respirar más la vida. La ventana abierta, la mente también.

1 comentario:

Me reservo el derecho a decir lo que deambula por los pasillos de mi mente mismo que antes de doblar tienen una ventana que da a la calle.