lunes, abril 11

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-Me cansé de escucharte hablar de las cosas que haces, de las que hiciste ayer y de las que crees que podés hacer mañana. Te olvidaste de ahora. De lo que te pasa ahora, mientras contás y contás siempre lo mismo pero diferente, para que no se aburran, cómo estuvo hoy. Me canso de escuchar y me perturba que no te escuches. Ni a vos, ni por consiguiente a los demás. Y como soy los demás: adiós- cortó el teléfono y se pasó las manos por la nuca. Sabía que se arrepentiría. Pero se durmió. No alcanzó a soñar. Se despertó pero seguía siendo un ángel.

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Me reservo el derecho a decir lo que deambula por los pasillos de mi mente mismo que antes de doblar tienen una ventana que da a la calle.