martes, mayo 31

Vienen

-¡Con esta luz no se puede ni en pedo dormir! Dejá de ser tan pancho y apagá la luz y vení. Por favor te lo pido Tic. No me hagas esto, no devuelta- se tocó la nariz, y agregó- dale. Hacelo esta vez por mí. Por favor, volvé a la cama. Vas a despertar a los chicos si salís del cuarto.

La habitación no tenía sobra. Ella ya le hablaba a la luz blanca.

Tic, abrió la ventana. Ella tenía un “bip” en los oídos, pensaba que era el sueño. Pero Tic no había escuchado nada de lo que le había dicho.

La ventana se abrió: “tac”. Boom.

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Me reservo el derecho a decir lo que deambula por los pasillos de mi mente mismo que antes de doblar tienen una ventana que da a la calle.