lunes, agosto 22

un 1/4

cómo un chancho que evita en matadero me tengo que portar para que las cosas me salgan cómo yo quiero que me salgan. si hago algo tengo que hacerlo al 100% porque si lo hago a menos parece que no me importa y cuando alguien de afuera más experimentado que yo ve que parece que algo no me importa enseguida tiene que venir corriendo con el teléfono en la mano y decir:
- es para vos, dice que si no lo atendés ahora te va a llamar toda la tarde.

y ahí agarrás el teléfono que te pasa tu vieja y escuchas ya cómo mueve los labios:
- me han dicho que estabas haciendo cosas importantes sin importancia ¿cómo es eso? pibe, no te creas que vas a seguir así por mucho. porque las reglas del juego cambian y ahora que tenés 23 ya no podés hacer la misma de siempre. ya te queda chica. te queda chico todo y se te caen los lentes cuando estás borracho. estás esquivando la mayoría de las obligaciones y ¿para qué? yo sé para qué si me permitís decirlo: para sencillamente regocijarte en lo recalcitrante de dejar que las cosas pasen por adelante tuyo y ser de los que se quedan en el andén con el boleto en la mano mirando para todos lados con cara de "me mintieron". te hubiera encantado recibir este llamado hace unos meses para aclararte un poco la cabeza. pero ahora ya es tarde. es una lástima que lastima. me hacés sentir mal a mí. adiós y suerte.

ya cuando cortó la mirás a tu vieja que nada tiene la culpa y la destruís con una mirada de odio que no va para ella.

y vas a dejar que vendan ese auto. "el auto de la familia" o lo vas a usar vos y manejar un auto heredado toda tu vida porque no te cabe manejar tu propia vida. eh, ¿qué vas a hacer ahora que no hay más flores? llorar, ¿para qué? ya perdiste, estás enojado.

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Me reservo el derecho a decir lo que deambula por los pasillos de mi mente mismo que antes de doblar tienen una ventana que da a la calle.