- ¿De dónde viene señor?
De la puta madre que te remil parió, pensó. Y respondió.
- De la frontera.
- ¿Ella viaja con usted?
Por ella se refería a Ella, que estaba dormida a mi derecha entre la ventana y yo. La miré como si la conociera.
- Ojalá- sonreí.
Asintió mecánicamente.
Ella despertó seis horas después porque quería vomitar la comida. Soñó un inodoro me dijo, un inodoro azul.
Nunca pude sacar el olor.
Nunca pude saber quién mierda era.
Nunca.
Nunca más.
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Me reservo el derecho a decir lo que deambula por los pasillos de mi mente mismo que antes de doblar tienen una ventana que da a la calle.