lunes, enero 25

Haití (título por oposición)

Había empezado como un chiste, parecía que las risas iban a sesar, pero una voz se dinstinguió entre todas, la vocesita ingenua del más nuevo de los integrantes; bien por nuevo o por joven, estaba sentado en un banquito de madera tirado a la derecha de la habitación. Misma habitación en que, siempre siendo viernes a la media tarde, se juntaban así religiosamente a intentar dejar de juntarse los viernes, mismos que últimamente no tenían horario, pues antes del último más joven, varias años habían sido ellos, los mismos de siempre, cansados de sus caras y humores, de perro y gatos también. No es que fueran extremadamente viejos todos, algunos todavía recibían fuertes miradas, y sostenidas las guachas, en los transportes públicos tan frecuentados e inspiradores. El más viejo hablaba primero, siempre, y si llegaba tarde un silencio sepulcral mandaba hasta que su silla se ocupara, no por cualquiera, pues era suya y de nadie más, sin chiste ni Sevilla.
Las gotas golpeaban duro contra el vidrio de aquella, el chiflete se hacía oír y los pulmones llenos de humo y humedad pidieron paz, justo cuando las risas morían. Pero no había querido toser así; habían tensádose los labios en la mesa y varios pares de ojos silbaron como flechas hasta dejar su cara y orejas tan rojas que tardó más de lo común en tragar.
◘ Sepan disculpar, no fue mi intención toser
• Oiga muchacho, ¿porqué se lamenta entonces? todos tosemos, algunos más oportunamente que otros
◙ Bueno, entonces creo, estoy seguro, deberíamos seguir hablando de otra cosa
♦ Yo creo que no, no hemos terminado aún de hablar sobre el pasaje anterior, y aunque lo olvido a veces, sé que todos saben estamos siendo grabados.
◙ hoy por lo menos tres veces lo has dicho, o te falla la memoria, o sólo quieres ponerlo más nervioso.
◄ tampoco creo que sea así, muchachos, dejémoslo hablar.
•Creo que un día de ceguera vendría bien tanto para los que tenemos ojos, como para los que no los quieren usar.

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Me reservo el derecho a decir lo que deambula por los pasillos de mi mente mismo que antes de doblar tienen una ventana que da a la calle.