La noche pasó volando por sobre sus cabezas. En plena oscuridad se veía más brillar, ingenuos cual niño, un par de pendientes de textura de espejo.¿Y qué? ¿nadie nunca se detuvo a pasar suavemente el pulgar sobre el suyo propio cuando está en el baño? ,porque parece cosa de locos, pero no creerán cuanta gente cuerda como relojes intenta
acariciarse, día tras día, en el recinto más privado de su propiedad; y sinceramente no se porqué, mas seguro estoy de que si de llorarle a UNO, Y EL UNIVERSO escuchando, iría a hacerlo a ese mismo lugar. Y es que sin muchas luces; uno, no el baño, es fácil darse cuenta de una realidad oculta bajo la manta de todos los días.
Dando lugar a un tubular amanecer, la noche acabó con un grito aterciopelado, empapada. Se movió A y luego L. L abrió primero los ojos, estiró los brazos, bostezó felino y largo mientras A contemplaba la imagen rogando a sea lo que fuere que esté allá arriba que de perder la memoria alguna vez, dejase ver esa mañana sólo una vez más, L la miró contento y le dijo:"si por mi fuera, perdería la memoria todos los días con la condición única de que te cruces conmigo de sol y despiertes de luna".
A se preguntaba si realmente lo escuchaba y creía, pues desconfiaba un poco de la efectividad con la que L manejaba las palabras, al mismo tiempo que el último se preguntaba cuanto sentido tenía aquello que estalló en su boca y se perdió en el aire matinal como las chispas de los fuegos de artificio en las fiestas de año bueno y noche nueva.
acariciarse, día tras día, en el recinto más privado de su propiedad; y sinceramente no se porqué, mas seguro estoy de que si de llorarle a UNO, Y EL UNIVERSO escuchando, iría a hacerlo a ese mismo lugar. Y es que sin muchas luces; uno, no el baño, es fácil darse cuenta de una realidad oculta bajo la manta de todos los días.
Dando lugar a un tubular amanecer, la noche acabó con un grito aterciopelado, empapada. Se movió A y luego L. L abrió primero los ojos, estiró los brazos, bostezó felino y largo mientras A contemplaba la imagen rogando a sea lo que fuere que esté allá arriba que de perder la memoria alguna vez, dejase ver esa mañana sólo una vez más, L la miró contento y le dijo:"si por mi fuera, perdería la memoria todos los días con la condición única de que te cruces conmigo de sol y despiertes de luna".
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Me reservo el derecho a decir lo que deambula por los pasillos de mi mente mismo que antes de doblar tienen una ventana que da a la calle.